Bartolomé Esteban Murillo
Murillo fue el pintor más famoso de Europa durante un siglo. Después fue el más despreciado. Las mismas cualidades que lo encumbraron —la dulzura de sus vírgenes, la gracia de sus pilluelos, la suavidad vaporosa de su pincelada— se volvieron cargos en su contra cuando el gusto cambió. Los románticos querían drama; los modernos, abstracción. Murillo ofrecía ternura, y la ternura tiene mala prensa…